La incertidumbre generada a nivel global durante 2025 convirtió al oro y la plata en importantes activos de refugio para los inversionistas, por lo que cerraron el año con su mayor incremento de precio desde 1979.
El oro cerró la penúltima sesión del año en 4 mil 339 dólares por onza, lo que representó una ganancia anual de 65.3 por ciento, su mayor incremento desde 1979, según datos de Bloomberg.
Pero la plata no se quedó atrás, ya que cerró cotizando en 76.3 dólares por onza, lo que se tradujo en un incremento anual de 164 por ciento, su nivel más alto de ganancia en los últimos 46 años.
De acuerdo con el holding financiero Skandia México, el oro y la plata se beneficiaron de cuatro razones fundamentales.
En primer lugar, el riesgo geopolítico y episodios de tensión internacional que elevaron la demanda por activos seguros.
Como segundo punto, destacaron las expectativas sobre política monetaria, mientras que en tercer lugar resaltaron las compras institucionales y de bancos centrales que siguen acumulando oro para diversificar reservas.
Finalmente, la demanda industrial (como es el caso de plata para electrónicos o vehículos eléctricos) coincidió con limitaciones en la oferta, lo que aumentó la sensibilidad del precio a flujos financieros.
Para el próximo año, se espera que la mayoría de los metales básicos mantengan un buen nivel de soporte, reveló un reporte sobre perspectivas de las materias primas realizado por el banco ING.
“Prevemos que los precios del oro se mantendrán fuertes y alcanzarán nuevos máximos. Dado que la Reserva Federal se dispone a recortar los tipos de interés y es probable que el dólar estadounidense siga bajo presión, esto debería ser positivo para la demanda de inversión, además, es probable que los bancos centrales sigan aumentando sus reservas, Prevemos precios promedio de 4 mil 325 dólares por onza en 2026”, pronosticó la institución.
Sin embargo, en el precio de la plata se prevé una mayor volatilidad, “esto se debe, en gran medida, a que el mercado de la plata es más pequeño y tiene una doble demanda, la industrial y de inversión. Esto la hace más sensible a los ciclos económicos. Prevemos precios promedio de 55 dólares por onza en 2026”, resaltó ING.



