La energía solar fotovoltaica se convirtió, por primera vez, en la principal fuente del crecimiento del suministro energético mundial en 2025, marcando un punto de inflexión en la matriz energética global al superar a fuentes como el gas natural y el petróleo, reveló el Informe Global de Energía 2026 publicado por la Agencia Internacional de Energía (AIE, por sus siglas en inglés).
La capacidad instalada de energía solar fotovoltaica aumentó en 605 GW, lo que representó un incremento anual de 12 por ciento durante 2025, en el mayor crecimiento absoluto registrado para cualquier fuente energética fuera de periodos de recuperación económica.
Treinta países instalaron más de 1 GW de energía solar fotovoltaica en un solo año, casi el doble que en 2020, reflejando la rápida expansión de esta tecnología más allá de los mercados tradicionales.
Aunque China concentró una parte relevante del crecimiento, la expansión de la energía solar fue un fenómeno global, con aumentos superiores a 20 por ciento en regiones como Estados Unidos, India y Oriente Medio.
El contraste con México es evidente, ya que la energía solar fotovoltaica apenas aporta el 5.5 por ciento de la generación eléctrica del país, muy por debajo de los ciclos combinados que funcionan con gas natural (60.1 por ciento), la energía eólica (8 por ciento), hidroeléctricas (7.9 por ciento) y térmica convencional (6.4 por ciento).
En este contexto, el Gobierno de México evalúa fortalecer la producción de gas natural mediante la explotación de yacimientos no convencionales (fracking), en un momento en que el sistema energético global comienza a reconfigurarse hacia tecnologías de menores emisiones.
En el mundo, la energía solar fotovoltaica aportó el 27 por ciento del crecimiento de la demanda energética primaria mundial en 2025, colocándose por encima del gas natural, que contribuyó con alrededor del 17 por ciento, y del petróleo, con 15 por ciento.
“En el panorama actual, que cambia rápidamente, los países que prioricen la resiliencia y la diversificación estarán mejor posicionados para gestionar la volatilidad y garantizar un suministro energético seguro y asequible en los próximos años”, afirmó Fatih Birol, director ejecutivo de la agencia.
El reporte detalló que la demanda mundial de energía creció 1.3 por ciento en 2025, por debajo del promedio de la última década y del 2 por ciento observado en 2024, en un entorno marcado por tensiones geopolíticas, variaciones climáticas y mejoras en eficiencia energética.
En conjunto, las energías renovables y la nuclear cubrieron cerca del 60 por ciento del crecimiento total de la demanda energética, consolidando un cambio estructural en el que las fuentes de bajas emisiones comienzan a definir la expansión del sistema energético global.



