La Comisión Federal de Electricidad (CFE) puso en operación una nueva central de ciclo combinado en Manzanillo, Colima, en vísperas de un verano en el que la demanda eléctrica podría alcanzar niveles récord.
El Centro Nacional de Control de Energía (CENACE), dirigido por Octavio Mota Palomino, prevé que la demanda eléctrica alcance un máximo histórico de hasta 54 mil MW durante los meses más calurosos del año, por lo que la entrada en operación de nueva capacidad resulta clave para ampliar el margen de maniobra del sistema ante picos de consumo.
El complejo, correspondiente al paquete III de la Central Termoeléctrica Manuel Álvarez Moreno, inició operaciones comerciales este 17 de abril en el Mercado Eléctrico Mayorista, tras completar las pruebas técnicas y regulatorias.
Su entrada en operación estaba prevista para el 15 de junio de 2025, lo que implicó un retraso cercano a un año frente al calendario original, según el “Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sistema Eléctrico Nacional 2025-2030” presentado por la CFE el 5 de febrero de 2025.
Este proyecto forma parte de un paquete de 10 centrales impulsadas durante la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador, cuya puesta en marcha se extenderá al actual sexenio. Los proyectos implicaron una inversión de 5 mil 920 millones de dólares, y tienen el objetivo de incorporar 6 mil 992 MW de capacidad total.
La planta está integrada por dos unidades de generación —una de turbogás y otra de vapor— que en conjunto aportan una capacidad de 346 megawatts (MW), lo que reforzará el suministro eléctrico en la región Occidente y el Bajío.
De acuerdo con la empresa estatal, la central está equipada con tecnología de ciclo combinado, lo que le permite operar con mayor eficiencia y rapidez de respuesta. Además, aportará estabilidad a la Red Nacional de Transmisión y beneficiará a más de un millón de habitantes.
En términos ambientales, la planta evitará la emisión de alrededor de 1.4 millones de toneladas de dióxido de carbono al año, equivalente a retirar más de 300 mil vehículos, además de generar ahorros significativos de agua.
La infraestructura tendrá una vida útil de al menos 30 años y operará con niveles de ruido por debajo de los 65 decibeles, comparable a una conversación en un restaurante concurrido.
La central entra en operación en un momento crítico, cuando el sistema eléctrico nacional se prepara para enfrentar niveles récord de consumo durante el verano.



